Les  comparto uno de los hábitos, o mejor dicho un bloque de hábitos, que hace tiempo llevo implementando y no solo me trajo muy buenos resultados, sino que me siento mucho más animada, más centrada, digamos que  más feliz que antes de implementarlos.

Hablemos de madrugar:

Tengo que reconocer que madrugar siempre me gustó. Voy a aclarar: no exactamente el momento en que tengo que salir de la cama, creo que ese momento no le guste a nadie. Pero sí lo que sucede inmediatamente después.

Existe mucha bibliografía sobre este tema. Hay dos libros que les quiero recomendar. Uno es Mañanas milagrosas y el otro El Club de las 5 de la mañana.

Ambos libros recomiendan empezar el día a las 5 de la mañana.

Levantarse temprano genera impactos sumamente positivos a lo largo de todo el día, y como siempre digo: un día + un día+ un día hacen una semana. Y una semana + una semana + una semana hacen un mes. Un mes + un mes + un mes hacen un año. Y un año + un año + un año hacen a la vida.

Entonces si algo impacta en un tu vida de todos los días, quiere decir que impactará en tu vida a largo plazo también. Ese es el poder de los hábitos.

Para qué levantarse  temprano?

Para ocuparnos de nosotros mismos, para tener un momento de intimidad en el que ninguna distracción nos saque de ese objetivo.

La idea es abarcar los aspectos de nuestro ser humano: físico, mental, emocional y espiritual.

Hacer a la mañana todo aquello que queremos hacer y nos lamentamos de que no tenemos tiempo.

Qué implica para mí una mañana perfecta?

Lo primero que me parece importante incluir es ejercicio físico. En mi caso, yo me levanto y lo primero que hago es tomarme un vaso de agua tibia con limón y acto seguido hago una clase de yoga online. Hay muchísimas opciones gratuitas y muy buenas disponibles en internet.

La verdad es  que nunca me gustó hacer ejercicio. Entonces el hecho de ponerlo en primer lugar a la mañana, además de que todavía estoy medio dormida, hace que cuando quiero ver ya lo hice, ya cumplí con ese objetivo y esa sensación es fabulosa.

Con ese estado energético que me da el yoga, lo que hago después son 15 minutos de meditación y así me encargo de fortalecer mi lado espiritual.

Cuando termino de meditar me preparo un café, porque a esa altura ya lo necesito.

Mientras tomo el café escribo lo que Julia Cameron en su libro El Camino del Artista llama “páginas matutinas”. Se trata de escribir 3 páginas con todo lo que se te cruce por la cabeza. Sin filtros y sin pensarlo tanto. Eso hace que dejemos en el papel todo lo que nos preocupa del pasado y del futuro. Pero además, en esas páginas surgen preguntas y también respuestas! Agradecimientos, listas de cosas, etc.

Ella recomienda no leer lo que escribimos, hasta por lo menos 8 semanas después. Y al releer se aprende mucho de uno mismo. Este es el momento del día donde lo emocional sale a la luz y puede ser observado.

Una vez que termino las 3 páginas, cosa que a veces me cuesta menos y a veces más, busco el libro que estoy leyendo en ese momento y le dedico un rato, para ocuparme de mi lado mental.

Una vez que terminé de leer, puedo hacer el ritual de prepararme para salir, como cualquier otra mañana en la que  no madrugo.

Cuáles son los beneficios de madrugar?

La diferencia es el estado de fluidez con que uno comienza el día. Todo parece más liviano y a la vez es mucho más fácil enfocarse en las cosas que hay que resolver durante el día.

Nos da muchísima más energía. La paradoja es que el hecho de madrugar, lejos de hacernos sentir cansados, nos recarga las baterías.

Uno de los beneficios que mayor importancia le doy es el hecho de aumentar el respeto por uno mismo. Este bloque de hábitos (o el que cada uno elija) genera una relación sana con nosotros mismos. Nos estamos ocupando de lo importante y nos estamos priorizando. Aumenta nuestro liderazgo personal, que muchas veces está dormido o hipnotizado por la automatización de la vida cotidiana.

Esa capacidad de auto liderarnos, es la que nos da la fortaleza de ser coherentes con nosotros mismos,  para dejar de postergarnos y buscar justificativos de por qué no logro aquello que es tan importante para mí.

Obviamente esta parece una receta barata y hasta obvia: al que madruga Dios lo ayuda.

Pero el desafío es ponerla en práctica. Y una vez puesta en práctica, se transforma en oro.

A medida que nos damos el tiempo para tomar conciencia de nosotros mismos diariamente, empezamos a preguntarnos por qué y para qué hago lo que hago? Esto también nos hace direccionar nuestros objetivos, aprendiendo a aprovechar mejor las oportunidades que se presentan y así poder obtener mejores resultados. Conseguimos mayor claridad mental.

El hecho de estar con nosotros mismos en soledad y sin distracciones haciendo lo que es importante para nuestro crecimiento personal nos permite entrar en ese estado de fluidez donde las preocupaciones y el estrés pasan a un segundo plano. Esto eleva nuestra frecuencia vibratoria y nos pone en un estado más creativo, rendimos mejor y nos abre el acceso al genio que tenemos dentro.

Cada uno sabrá cuál es el mejor horario para levantarse. La idea de madrugar es encontrar un momento de paz, donde todos duermen y los mensajes del teléfono callan para no tener distracciones y hacer todo lo que  es importante para uno.

Si bien en la bibliografía que les comentaba al principio se recomienda levantarse a las 5 am, En mi caso el despertador suena a las  6:45 para poder tener el tiempo de hacer lo que quiero hacer. Fui probando diferentes horarios y diferentes rutinas, hasta que encontré la que mejor va para mí.

Quiero resaltar los beneficios de incorporar este bloque de hábitos a la mañana temprano:

  • Tengo la sensación de aprovechar el día al máximo
  • Una vez que ya hice todo lo que es importante para mí, todo lo otro que hago durante el día tiene otro peso y un ritmo más tranquilo, porque no estoy pensando “no tengo tiempo para esto, no tengo tiempo para lo otro”
  • No me levanto y salgo corriendo, cosa que hice durante mucho tiempo, y así no tengo la sensación de apuro, de estrés desde el principio del día.
  • Tengo más claridad mental
  • Me enfoco en lo importante, pero no solamente para mí, sino para toda mi familia
  • Gestiono mejor el tiempo, parece que de repente se volvió elástico y me quedan espacios hasta para verme algún capítulo de una serie.
  • me siento más feliz, más serena, más enfocada
  • los días que no lo hago, siento que me falta algo.
  • A mí que me encanta leer, leo un montón más. Saqué la cuenta que leyendo una hora al día logro leer casi un libro por semana, lo que me da un total de 50 libros por año. Cuando me di cuenta de esto, se me explotó el corazón de alegría.

Otra cosa que me parece importante comentar es cómo me preparo la noche anterior-

Obviamente el hecho de madrugar implica irse a dormir más temprano. No se trata de dormir menos, sino de dormir en otros horarios. Yo personalmente me voy a la cama a las once de la noche, y así tengo la posibilidad de dormir casi 8 horas.

Cuando estaba pensando en implementar este hábito me dije: es imposible que yo me vaya a la cama temprano, porque nunca puedo estar acostada antes de las doce de la noche.

¡Pero lo logré! ¡Y lo disfruto un montón!

Ahora que puedo verlo desde el lado de haber implementado este bloque de hábitos, no se compara con la calidad de cosas que hacía tarde a la noche (que generalmente eran maratón de series o redes sociales). Lo loco es que en mi cabeza  tenía registrado que yo a la noche aprovechaba el tiempo para ordenar la casa, para acomodar lo del día siguiente, para charlar en familia, pero todo eso lo hacía hasta las diez y media el resto era pérdida de tiempo y sobre todo de energía vital.

Qué hago la noche anterior?

Lo primero que hago es mentalizarme de que al otro voy a madrugar. Esto pone a mi mente ya en un estado de aceptación.

Abro una paréntesis: El momento de tener que apagar el despertador, sentarse en la cama, abrir los ojos y tomar la decisión de levantarse lo equiparo a lo que se debe sentir mirar la cima del Everest desde abajo y tener que escalarlo y encima con tormenta. Es realmente así, hay unos segundos de vacilación , de enojo, de ponerme a inventar excusas lo más creíbles posibles de que no vale la pena levantarme. Y tengo que decir que soy muy creativa! El momento de despertar es cruel. Pero los segundos que siguen ya entran en lo que llamo momentos mágicos del día.

Y algo muy muy importante es no posponer el despertador, puede ser muy frustrante darse cuenta que nos pasamos toda la mañana despertándonos cada 10 minutos para no conseguir nada.Cierro paréntesis.

Lo segundo que hago es dejarme lista la ropa de yoga al lado de la cama, así hago que mi cerebro automatice los movimientos y no le surja la pregunta: Qué me pongo? Eso debilitaría mi comienzo de día porque luego de esa pregunta llegan miles más,  y se desencadenan los pensamientos de la mente de mono que no para.

Por último, antes de cerrar los ojos, visualizo qué haré al otro día, madrugar y hacer lo que me gusta y considero importante para mi.

Quiero compartirles un fragmento del libro El Club de las 5 a.m.

“Cuando nos levantamos a primera hora y estamos completamente solos, nuestra atención no se ve fragmentada por la tecnología, las reuniones o cualquier otro factor que limite nuestra productividad máxima. Y la corteza prefrontal, la parte del cerebro responsable del pensamiento racional, y también de la constante preocupación, realmente se desactiva durante ese breve período. Se trata de algo que sucede solo de manera temporal. En ese momento se detienen los análisis continuos, las reflexiones y los pensamientos obsesivos que siempre generan estrés. Se deja de intentar buscar soluciones para todo y de preocuparse por cosas que, probablemente, nunca sucederán. Las ondas cerebrales pasan de su estado beta habitual al estado alfa. El silencio y la serenidad en la soledad del amanecer activan también la transmisión de dopamina, que es  la fuente de inspiración de la que se sirven los superproductores. Y la seratonina que es la hormona del placer liberada por el cerebro. Así, de forma autónoma y natural, se entra en <estado de fluidez>.

El estado de fluidez es la fase mental de rendimiento óptimo en el que se encuentran todas las personas excepcionales, como los virtuosos del violín, las grandes figuras del deporte, los chefs de élite, los científicos más brillantes, los artífices de grandes emporios empresariales o los líderes más legendarios cuando producen sus más selectas e increíbles creaciones.”

Madrugar puede marcar la diferencia en tu vida.

Date tus espacios personales, ocupate de lo que te gusta y de lo que te hace bien, priorizate, Madrugar parece difícil, pero vale la pena intentarlo para disfrutar de los resultados a largo plazo siendo el arquitecto de tu vida. y recordá que al que madruga Dios lo ayuda!

Espero haberlos tentado a adelantar el despertador.