Tenemos toda la intención de hacer un cambio en nuestras vidas, pero por alguna razón no lo logramos.

Mira estos errores comunes que pueden estar obstaculizando tus deseos de cambiar.

  1. Pretender que cambien los demás.

Este es uno de los errores que más nos quita libertad, porque si mi bienestar depende de cómo son o cómo actúan los demás, quiere decir que hasta que ellos no cambien, yo no puedo ser feliz. Estoy en una actitud pasiva.

En cambio, al  darnos cuenta de que somos nosotros quienes tenemos el control en nuestras vidas las cosas ya cambian de perspectiva.

Evento + Respuesta = Realidad.

Ante un evento que no nos gusta, damos una respuesta. El estímulo es algo que nosotros no podemos cambiar, pero sí podremos cambiar la respuesta. Es en la respuesta que radica nuestro poder. La libertad es el espacio que existe entre ambos, utilicemos esta libertad para cambiar lo que queremos cambiar.

  1. Esperar que las cosas cambien por arte de magia

Si queremos que las cosas cambien quiere decir que no estamos a gusto con algo. Y esperamos, y esperamos y esperamos. Pero no nos damos cuenta que las cosas no cambian por arte de magia.

Pero sí existe magia cuando decidimos cambiar nosotros. Y cuando empezamos a confiar en esa magia, todo se acomoda. Vivamos la magia. Hay que animarse a dar el primer paso.

  1. Decir el día que me gane la Lotería, entonces…

Ponemos en el futuro nuestros sueños, nuestros deseos y nuestro yo ideal. Y además lo condimentamos con un toque de poca probabilidad. Así cuando las cosas no cambian podemos decir que la suerte no está de nuestro lado.

Pero lo único que hacemos es postergar nuestra felicidad.

Busquemos acciones viables para cambiar lo que queremos.

  1. Criticar, criticar y criticar

Este es un recurso que nos preserva del miedo a exponer nuestros propios errores. Subrayando los errores de los demás pareciera que los nuestros no son tan graves. Este juego sólo nos sirve para no hacernos cargo de lo que podemos mejorar para que las cosas cambien. Si yo estoy mal es porque hay alguien que está haciendo las cosas mal.

Además criticar nos consume mucha energía vital y al ser limitada estamos malgastándola en vez de aprovecharla para mejorar nuestra vida.

Utilicemos esta energía para cambiar lo que queremos cambiar.

  1. No saber lo que queremos

Queremos que las cosas cambien, pero realmente sabemos cómo queremos que sean? Sabemos lo que no queremos, y darle vueltas a eso nos deja siempre en el mismo lugar, porque el foco está puesto en ello. Por lo tanto obtendremos más de lo mismo.

A veces no sabemos lo que queremos porque estamos desconectados de nosotros mismos. No escuchamos nuestro cuerpo, no escuchamos nuestras emociones, no escuchamos lo que nos dicen nuestros propios pensamientos.

Hacia dónde vamos?

  1. No tomar acciones nuevas

La definición de locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes.

Tenemos la sensación que para que las cosas cambien, hay que hacer fuerza siempre en lo mismo, y en algún momento cambiará.

La invitación es abrir nuevos interrogantes para encontrar nuevas respuestas, nuevos caminos, nuevos mundos de posibilidades.

  1. Ver la mitad vacía del vaso

Cuántas veces, cuando queremos que las cosas cambien, tenemos el deseo de que así sea, pero pronosticamos los escenarios más adversos?

Nos cuesta confiar en la vida y en que las cosas se van a ir dando. Vamos al pasado en busca de experiencias que confirmen que todo puede salir mal. Pero si lo hacemos con honestidad, es probable que en el pasado encontremos más ejemplos en los que podamos confiar que situaciones negativas. La vida avanza, tiende a la evolución, por más que nos empecinemos en lo contrario.

  1. Querer tener razón

Cuántas veces cuando pronosticamos un desenlace negativo, estamos predispuestos a que esto suceda por el sólo hecho de querer tener razón. Decir “yo te lo dije” da un sentido de pseudo seguridad. Preferimos tener razón antes que avanzar, creyendo que si yo la tengo el otro ya no la tendrá. Y estamos en este tire y afloje para ganar la partida.

Cuando podamos elegir entre tener razón y confiar en el cambio, confiemos.

  1. Dramatizar

Cuando queremos que las cosas cambien a veces caemos en gastar energía vital dramatizando. Una emoción tiene un impacto de noventa segundos en el cuerpo, esto quiere decir que todo lo que sigue es  drama. Por supuesto que cada persona tendrá sus tiempos para superar las situaciones que se le van presentando, pero todos sabemos identificar cuándo es momento de pasar la página y cuándo disfrutamos del drama.

La victimización puede llevarnos a manipular la situación, y eso seguramente no es sinónimo de libertad.

Dejemos el drama para pasar a la acción y lograr el cambio que estamos buscando.

  1. Dejarse llevar por las noticias.

Si queremos un cambio no nos dejemos llevar por lo que nos dice el contexto. Porque es uno de los factores de desmotivación más veloces que pueden existir. No estoy diciendo que estemos desinformados, pero sí estoy diciendo que las noticias no nos lleven de las narices. Hay que ser muy cautos a la hora de dar como cierta una información porque detrás de ella siempre habrá una persona, con sus interpretaciones basadas en el observador que está siendo en ese momento, o en los interese de quien brinde esa información.

Informarse sí, no avanzar hacia donde quiero, por miedo a lo que se dice no.

Me encantan los gerundios, porque son acción en el presente. Cómo se logra confiar en la vida,? Confiando!